“Decimos que hay corresponsabilidad… pero al final siempre lo pienso yo”
Hay una frase que escucho mucho en consulta y que, cuando aparece, suele venir cargada de cansancio, ironía y un punto de resignación:
“Sí, sí… somos un equipo. Pero al final, siempre lo pienso yo.”
La cena, las citas médicas, los regalos, los horarios del cole, las vacaciones, los conflictos pendientes, las conversaciones incómodas que “habrá que tener”…
Y no, no es solo hacer. Es pensar. Anticipar. Sostener mentalmente la relación y la logística familiar.
Y eso también cansa. Mucho.
Cuando la corresponsabilidad en la pareja se queda a medias

Muchas parejas dicen repartirse las tareas. Y a veces es verdad… a medias.
Porque una cosa es hacer lo que el otro pide y otra muy distinta es compartir la carga mental y emocional.
Un ejemplo muy habitual:
—“Dímelo y lo hago.”
—“Ese es el problema: que tenga que decírtelo.”
Aquí no estamos hablando de mala intención.
Estamos hablando de cómo se reparte la responsabilidad invisible dentro de la pareja.
Cuando una de las dos personas asume el rol de “gestora” de la relación y de la familia, se genera un desequilibrio que, con el tiempo, suele transformarse en enfado, distancia o sensación de soledad dentro de la pareja.
El impacto emocional de “pensarlo todo”
Sentir que siempre eres tú quien tiene que estar pendiente de todo suele activar pensamientos como:
- “Si no lo hago yo, no se hace.”
- “No puedo soltar.”
- “Estoy sola en esto.”
Y desde ahí es muy difícil comunicar sin reproche.
Porque no estás enfadada por una tarea concreta. Estás agotada de sostenerlo todo.
Como decía Simone de Beauvoir: “No se nace mujer: se llega a serlo.”
Y muchas mujeres llegan, sin darse cuenta, al rol de responsables absolutas del bienestar familiar y de pareja.
¿Qué podéis empezar a hacer diferente?
Algunas claves prácticas:
- Hablad de carga mental, no solo de tareas.
- Poned palabras a lo que no se ve: planificación, anticipación, preocupación.
- Revisad qué significa para cada uno “corresponsabilidad”.
- Dejad de negociar solo desde el enfado; hacedlo desde el cansancio reconocido.
No se trata de repartir culpas.
Se trata de repartir responsabilidades reales.
Un paso más: Cómo mejorar la corresponsabilidad en la pareja
Si sientes que este tema es recurrente en vuestra relación y siempre acabáis en el mismo punto, quizás no necesitáis hablar más… sino hablar mejor y con estructura.
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Herramientas pensadas para dejar de sobrevivir en automático y empezar a sentiros equipo de verdad.
Porque una relación no se sostiene solo con amor.
También se sostiene con conciencia, implicación y diálogo.

